El open source se está convirtiendo en una herramienta para reducir la dependencia tecnológica de las empresas. El State of Open Source Report 2026, elaborado por OpenLogic en colaboración con la Open Source Initiative (OSI) y la Eclipse Foundation, muestra que evitar el vendor lock-in ganó peso como motivo para adoptar software de código abierto, especialmente en Europa. Al mismo tiempo, el informe advierte que una mayor autonomía exige capacidad interna para mantener, actualizar y proteger los sistemas.
El software abierto gana peso como estrategia frente al vendor lock-in
El 55% de los encuestados señala la reducción de la dependencia de proveedores como uno de los motivos para utilizar software open source. En 2025 esa proporción era del 33%, lo que representa un aumento de 22 puntos porcentuales y un crecimiento interanual del 68%.
La preocupación es todavía mayor en Europa y Reino Unido, donde alcanza al 63% de las organizaciones, frente al 51% registrado en Norteamérica. El informe vincula esta evolución con un interés creciente por la soberanía de los datos y la autonomía digital, en un contexto marcado por presiones regulatorias y geopolíticas sobre las cadenas de suministro de software.
La tendencia muestra un cambio en la forma de valorar el código abierto. Para muchas organizaciones, la cuestión ya no pasa solamente por acceder a tecnologías sin licencias propietarias, sino por conservar alternativas frente a las decisiones de un único proveedor.
Además, el uso general de open source continúa siendo elevado. El 98% de las organizaciones encuestadas aumentó o mantuvo su utilización durante los últimos 12 meses, mientras que casi la mitad declaró haberla incrementado.
Más autonomía también significa asumir más mantenimiento
El control sobre una parte mayor de la infraestructura tecnológica tiene un costo operativo. El informe de 2026 muestra que el mantenimiento y la resolución de problemas están absorbiendo una parte considerable del tiempo de los equipos de ingeniería.
Casi la mitad de los encuestados dedica al menos el 50% de su tiempo a mantenimiento y corrección de errores en lugar de desarrollar nuevas funcionalidades. Entre las grandes empresas, la proporción llega al 60%. En los equipos empresariales que trabajan con Java, casi un tercio dedica entre el 75% y el 90% de su tiempo al mantenimiento de sistemas existentes.
Esto modifica la ecuación de la autonomía digital. Tener acceso al código y poder elegir tecnologías reduce determinadas dependencias, pero no elimina la necesidad de contar con profesionales capaces de administrar versiones, resolver problemas y planificar migraciones.
El dilema, por tanto, no consiste simplemente en incorporar más software abierto. También implica decidir qué componentes son críticos, quién los mantiene y cuánto esfuerzo requiere sostenerlos durante su ciclo de vida.
Seguridad y vulnerabilidades siguen siendo un punto débil
La seguridad es otra de las áreas donde la autonomía exige capacidades internas. Según el informe, las actualizaciones de seguridad y los parches continúan entre los aspectos más difíciles de gestionar en entornos open source.
El 20% de las organizaciones no dispone de un proceso formal para responder a vulnerabilidades identificadas mediante CVE. Entre las grandes empresas, el 39% tiene dificultades para cumplir sus acuerdos internos de nivel de servicio para corregir vulnerabilidades.
El problema aumenta cuando los sistemas utilizan componentes que llegaron al final de su vida útil. Una vez que un proyecto deja de recibir mantenimiento comunitario, las organizaciones necesitan disponer de una estrategia para actualizarlo, sustituirlo o asumir directamente parte de las tareas de mantenimiento.
Por eso, la autonomía tecnológica requiere algo más que libertad de elección. También necesita inventarios de componentes, seguimiento de vulnerabilidades, políticas de actualización y criterios claros para decidir cuándo mantener o reemplazar una dependencia.
El software obsoleto también afecta al cumplimiento
La gestión del ciclo de vida tiene consecuencias que van más allá de la seguridad técnica. El informe de 2026 relaciona el uso de software end-of-life con una mayor exposición a fallos de auditoría.
Solo el 8% de las organizaciones encuestadas informó haber fallado una auditoría de cumplimiento durante el último año. Sin embargo, entre las organizaciones que sí tuvieron un fallo, el 55% utilizaba software fuera de soporte. Además, las tasas de fallos fueron el doble entre quienes utilizaban versiones antiguas de tecnologías como Tomcat, Spring Boot y Spring Framework.
La situación adquiere mayor importancia a medida que aumentan las exigencias regulatorias. El informe señala que normativas como DORA están incorporando nuevas presiones sobre la seguridad, el cumplimiento y la resiliencia de las infraestructuras tecnológicas.
En este escenario, mantener software abierto sin una política clara de versiones puede terminar generando una dependencia distinta: no de un proveedor propietario, sino de sistemas antiguos que la organización ya no tiene capacidad suficiente para actualizar.
La autonomía depende también de las capacidades internas
El crecimiento del open source está acompañado por una mayor necesidad de organización. El informe registra avances en algunas prácticas de madurez: el 40% de las organizaciones contribuye a proyectos open source, mientras que el 30% desarrolla software abierto en repositorios públicos. Entre las grandes empresas, la generación de SBOM también aumentó hasta acercarse al 39%.
Estas prácticas permiten mejorar la visibilidad sobre los componentes utilizados y establecer una relación más activa con los proyectos de los que depende una infraestructura.
El cambio es importante porque una estrategia de autonomía digital no termina con la elección de una licencia o una tecnología. Requiere saber qué software utiliza una organización, qué dependencias tiene, quién puede mantenerlo y qué alternativas existen si cambian las condiciones técnicas, regulatorias o comerciales.
El open source ofrece margen para tomar esas decisiones. Pero ese margen solo se transforma en autonomía efectiva cuando la organización dispone de los conocimientos y procesos necesarios para utilizarlo de forma sostenible.
Open Source 2026: autonomía con responsabilidad operativa
Los datos del informe muestran que el código abierto ocupa una posición cada vez más estable dentro de las infraestructuras empresariales. El 98% de las organizaciones aumentó o mantuvo su utilización durante el último año, mientras que la preocupación por el vendor lock-in creció con fuerza.
La evolución también expone los límites de una estrategia basada únicamente en adoptar tecnologías abiertas. La autonomía digital depende tanto de la capacidad de elegir como de la capacidad de mantener esa elección en el tiempo.
Para las empresas, esto implica prestar atención al ciclo de vida del software, la seguridad, las vulnerabilidades, las capacidades de los equipos y la dependencia de componentes críticos. El código abierto puede reducir determinadas restricciones de los modelos propietarios, pero sostener esa libertad requiere recursos técnicos y decisiones de largo plazo.
En 2026, la discusión sobre open source ya no se centra únicamente en cuánto software abierto utiliza una organización. También importa cuánto control conserva sobre las tecnologías que sostienen sus operaciones. :::







